En lo alto está el patio amarillo
abajo, el principio de los pasos;
Detrás se levantan las sombrías torres;
delante, las puertas del destino...

Asi comienza el Huang t´ing ching, El Libro del Patio Amarillo, un clásico de la poesía Taoísta del siglo III, que junto con otros textos tradicionales, han sido de fundamental influencia en la creación y desarrollo de la cultura taoísta.
EL Orden Social
Ts'ui Chü pregunto a Lao Tze:
- ¿Si el imperio no debe ser gobernado, como pueden mantenerse buenos los corazones de los hombres?
- Ten cuidado -le contestó Lao Tze- y no interfieras con la bondad natural del corazón del hombre...
... En la antigüedad, el Emperador Amarillo primero, interfirió con la bondad natural del corazón del hombre, por medio de la caridad y el deber...
... Cuando la gran virtud perdió su unidad, se frustraron las vidas de los hombres. Cuando hubo la corrida general por el conocimiento, los deseos de las gentes, fueron mas alla de sus posesiones. Lo próximo que se hizo fue inventar hachas y sierras, matar de acuerdo a leyes y estatutos, desfigurar con cinceles y leznas. El imperio hirvió con el descontento, siendo culpables los que interfirieron con la bondad natural del corazón de los hombres.
En consecuencia, el hombre virtuoso busca asilo en las grutas de la montaña, mientras que los gobernantes de grandes Estados se sientan temblando en sus salones ancestrales. Y entonces, cuando los hombres muertos yacían pr todos lados, amontonándose los cadáveres los unos sobre los otros... entonces los Confusionistas y Motseanistas metiron bulla y se arremangaron en medio de grillos y cadenas. ¡Ay, no conocían la vergüenza, ni sabían lo que era sonrojarse!

Chuang Tzé

Chuang Tze y el Emperador Amarillo

El Emperador Amarillo se sentó en el trono durante diecinueve años, y sus leyes se cumplian en todo el imperio. Habiendo oido que Kuangch'engtsé estaba viviendo en el Monte K'ungt'ung, fue a verlo, y dijo:
- Se me ha informado que te hallas en posesión del Tao perfecto. ¿Puedo preguntarte cúal es la esencia de ese Tao perfecto? Deseo obtener la esencia del universo para asegurar buenas cosechas y alimentar a mi pueblo.
Me gustaría también controlar los principios del ying y del yang, para completar la vida de todas las cosas vivientes.
- Lo que tu pides, -le replicó Kuangch'engtsé-, es solamente el residuo de las cosas. Lo que deseas controlar son los factores desintegrados del mismo. Desde que el imperio ha estado gobernado por ti, las nubes han llovido antes de cerrarse, el follaje de los árboles ha caído antes de ponerse amarillo, la brillantez del sol y de la luna ha palidecido. ¿Cómo puedes, entonces, hallarte en condiciones de hablar del Tao perfecto?
El Emperador Amarillo se retiró. Renunció al trono. Se construyó con sus propias manos una choza solitaria, y se sentó sobre la paja blanca.

Chuang Tzé