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| DE LA MUJER Y OTROS DEMONIOS | |
por Lic. Gabriel Franco |
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| DE LA MUJER Y OTROS DEMONIOS | |
| Breve y subjetiva mirada sobre la historia femenina | |
Quien conoce su esencia masculina, |
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Tao Te King - Cap. 28 |
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| El
rol secundario asignado a la mujer a través de la historia de la humanidad, no parece ser
consecuencia de una inferioridad natural, sino del temor que el hombre siente ante su
superioridad física y capacidad natural de entender el respeto por la vida y la igualdad
de derechos de una forma diametralmente opuesta a la nuestra. Desde siempre, el hombre quien se arrogara el derecho de escribir la historia, ha manifestado su miedo a la mujer a través de diferentes narraciones y actitudes. Ya Adán es mostrado como un ser de intelecto inferior ante una Eva que fuera capaz de conducirlo por el camino errado del pecado. Los textos lo muestran como un verdadero ser débil capaz de sucumbir a las tentaciones terrenales. No parece haber nacido ahí la clasificación de sexo débil o sexo fuerte. Mucho después, los romanos y griegos describen en sus narraciones mitológicas, a una mujer que si bien no accede a las esferas más altas del poder divino, conduce el destino de la humanidad por detrás de dioses varones, de supuesto poder absoluto, pero que se rinden a las decisiones de sus mujeres. Recordemos sino, el caso de Salome y la cabeza del pobre Bautista. Las mitológicas sirenas, eran capaces de anular la voluntad de los infinitamente fuertes navegantes al punto tal que estos morían ahogados cuando se arrojaban al mar para seguir su canto. Estas sirenas no podían ser sino mujeres ya que la dura tarea de ser marino, quedaba limitada a los hombres por su aparente superioridad física. Haber tenido sirenas hombre, hubiera sido una forma de aceptar la homosexualidad de los marinos, la cual por otra parte fue claramente aceptada (y tal vez practicada) por muchos pensadores de esa época. En la India la mujer ocupa un claro rol de diosa superior y en China, el Tao Te King de Lao Tze, en su epigrama 28, sugiere al hombre un camino hacia la perfección que prácticamente culmina cuando lo masculino se transforma en femenino. El pensamiento religioso y filosófico de estas dos últimas culturas, parece ser la única mención a la mujer que no transmite temor sino una autentica valorización de la misma como ser superior, no solo en lo físico, sobre lo masculino. Desde moisés y los diez mandamientos, la mujer aparece como objeto de posesión, aunque no explícitamente, del hombre ("No desearas la mujer del prójimo") y desarrolla marcados roles sociales de madre, esposa y cortesana, en general a la sombra de los varones. Jesús establece en occidente, lo que seria una rebelión contra la situación de la mujer aceptando a Magdalena. Mas tarde, con la llegada de la Santa Inquisición, comenzara una extensa etapa de represión sobre la mujer que se extenderá, con variaciones, hasta fines del siglo 19. En este periodo la mujer es relacionada con el demonio, tanto por su asociación con Eva y la Madre Virgen, como por su sangre menstrual. Lo cierto es que el carácter pecaminoso de la mujer nace en la debilidad carnal del hombre que la desea sin control y erra y delinque en muchos aspectos por esa causa. Otra vez el hombre oculta su debilidad y su temor a la mujer acusándola de responsable de sus males. Lo cierto es que la situación de la mujer se torna mas inestable que en otras épocas. Cualquier actitud que no agradara a la inquisición era motivo para que fuera sometida a torturas para confesar lo que no existía, o condenada a la hoguera acusada de bruja. Alrededor de 1400, Santa Catalina de Siena deja de comer voluntariamente con el propósito de hacer que su cuerpo se torne desagradable y deje de ser una tentación para los hombre y poder dedicarlo únicamente a Dios, convirtiéndose en el primer caso documentado de anorexia, llamada en esos tiempos, anorexia santa. La Edad Medieval, encuentra a los hombres más firmemente asentados en el poder, aunque muchas mujeres acceden a tronos reales, afianzando su autoridad. En una época extremadamente prejuiciosa y supersticiosa, las antes brujas se tornan temidas y respetadas e ingresan a la mitología medieval junto con sus opuestos, la hadas; en tanto que el resto de las mujeres comienzan a ejercer el poder que les otorga su sexualidad sobre los hombres. Ellos gobiernan, pero ellas deciden en las alcobas. Nuevamente en la edad moderna la mujer pasa a ocupar un lugar secundario dentro de la sociedad. Los hombres se aíslan cada vez mas de ellas, quienes pasan a ocuparse solo de las tareas domesticas y crianza de los hijos. Es a fines del siglo 19 cuando retornan con mas fuerza en la esfera social, asumiendo roles que antes solo estaban destinados a los varones. Recién en el siglo 20 afianzan sus derechos de igualdad con los hombres. Y hoy, están todas juntas las débiles y sometidas, las independientes, las hadas y las brujas. Y los hombres siguen tratándolas como a objetos, disfrazando su libidinoso machismo, de actitud de adoración. Las fotografiamos desnudas, las mostramos con artilugios artísticos, diseñamos ropa y objetos con el supuesto objetivo de embellecerlas y endiosarlas; cuando en realidad, lo único que parece que hacemos, es buscar formas cada vez mas sofisticadas de verlas, tocarlas y usarlas. Y peor aun, parece haber cada vez más mujeres cómplices de esta fantochada, atraídas por el dinero y el buen pasar que algunos les prometen. Así vamos teniendo cada día mas mujeres que pierden su esencia verdadera, que se prostituyen sin sexo, y que pierden su natural capacidad de disfrutar como ellas quieren y no como nosotros queremos. Creo que los hombres, tal vez debiéramos recordar cada día que la mujer es un ser superior con una misión superior, y que apreciar su infinita belleza que solo le pertenece a la naturaleza, no debe ser motivo para mas. Somos diferentes, es cierto, pero no mejores. Y tal vez debieramos ser como sugiere el Tao, e ir de lo masculino a lo femenino. |
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